Las 5 verdaderas desventajas de ser emprendedor que nadie te cuenta en Instagram

¿Te has creído el cuento del portátil en la playa de Bali, el mojito a las 11 de la mañana, la jornada laboral de 4 horas y los ingresos pasivos cayendo del cielo mientras duermes plácidamente?

Ya. Yo también me lo creí en su momento. Nos lo han vendido tan bien que a veces parece que si no estás emprendiendo y facturando seis cifras, estás perdiendo el tiempo.

Pero si estás pensando en lanzarte a la piscina del emprendimiento o si ya te has tirado y te has dado cuenta de que el agua está absolutamente helada, bienvenida a la realidad. Emprender es maravilloso, sí. Te da libertad, te permite ser tu propia jefa, crear tus propias reglas y trabajar en lo que te apasiona.

Pero no todo el monte es orégano.

Hoy vamos a hacer un ejercicio de honestidad brutal. Vamos a dejar el «si quieres, puedes» en un cajón y vamos a hablar de las verdaderas desventajas de ser emprendedor. Porque para sobrevivir y prosperar en este mundillo, lo mejor es venir llorada de casa, quitarse la venda de los ojos y saber exactamente a qué te enfrentas cada mañana cuando enciendes el ordenador.

☑️ El lado oscuro: 5 grandes desventajas de ser emprendedor

He revisado lo que dicen por ahí los grandes gurús del marketing y los negocios, pero aquí te lo voy a contar sin filtros, basándome en la vida real, en las ojeras de cualquier freelance y en los sustos que nos da Hacienda.

1. La montaña rusa financiera

Esta es, sin dudarlo ni un segundito, la reina indiscutible de las desventajas de ser emprendedor. 

Cuando eres empleado, el día 1 de cada mes suena un «clinc» en tu cuenta bancaria. Tienes tu dinero asegurado, vendas mucho, vendas poco o te pases el día mirando el techo de la oficina.

Al emprender, tú te lo guisas y tú te lo comes. Habrá meses en los que te sientas el mismísimo Lobo de Wall Street cerrando presupuestos y meses en los que mires la cuenta del banco sudando frío porque los clientes han desaparecido. Esa falta de previsibilidad económica genera un estrés de fondo que no todo el mundo está preparado para soportar. A eso súmale la cuota de autónomos, el IVA trimestral y el IRPF.

2. Trabajar cuando quieras suele significar trabajar TODO el rato

La teoría romántica dice que emprendes para ser dueña de tu tiempo, ir al gimnasio a las 10 de la mañana y conciliar. La práctica dice que los límites se difuminan y terminas trabajando más horas que un reloj.

  • Al principio, no hay horarios que valgan. El portátil te mira fijamente desde la mesa del salón.
  • Si un cliente te escribe un domingo a las 8 de la tarde con una urgencia, la tentación de contestar para no perderle es altísima.
  • Cuesta horrores desconectar mentalmente. Tu negocio es como tu hijo: te vas a la cama pensando en él, te duchas pensando en cómo mejorar un servicio y comes pensando en el email que tienes que mandar.

3. Eres la CEO, la contable y la chica de los recados

Cuando empiezas tu negocio online (y durante bastante tiempo hasta que los números dan para delegar), no hay equipo. Eres un «hombre/mujer orquesta» en toda regla.

Evidentemente, tienes que hacer el trabajo técnico por el que te pagan. Pero también tienes que hacer de comercial para captar clientes, emitir facturas y perseguir impagos, pelearte con el hosting porque la web se ha caído, actualizar las redes sociales y diseñar estrategias. El desgaste de energía por cambiar de sombrero constantemente te drena la batería a una velocidad asombrosa.

4. La temida soledad del autónomo

En una oficina convencional, te levantas a por un café y te quejas con tu compañero de que el jefe está pesado, comentas la serie de anoche o respiras un rato y ya.

Cuando emprendes desde casa, tu única compañía suele ser tu planta de interior o tu mascota. La toma de decisiones recae 100% sobre tus hombros. No tener a nadie con quien pelotear ideas, compartir una victoria o desahogarte después de un mal rato con un cliente, se hace muy cuesta arriba y puede hacerte sentir que remas completamente sola en medio del océano.

5. Si no trabajas, no cobras

¿Te pones con un gripazo de los buenos? ¿Te quieres ir 15 días a desconectar a la playa? Estupendo. Pero que sepas que esos días tu negocio no factura absolutamente nada (a menos que tengas un sistema de ingresos pasivos muy maduro o un equipo delegado, cosa que tarda años en construirse).

Poner el mensaje de «Fuera de la oficina» da un vértigo tremendo. La presión por no poder parar ni ponerte enferma es una de las mayores cargas mentales que llevamos en la mochila.

☑️ ¿Vale la pena emprender con tantos inconvenientes?

Después de leer este baño de realidad, igual te están dando ganas de ir corriendo a LinkedIn a echar currículums y buscar un puesto fijo. ¡Espera, suelta el ratón!

La respuesta a si merece la pena asumir todas estas desventajas de ser emprendedor es un rotundo . Pero solo si tienes claro que valoras más tu libertad, tu flexibilidad y tu crecimiento personal que la falsa seguridad de una nómina a fin de mes.

Los inconvenientes son simplemente el peaje que pagamos por no tener que aguantar a un jefe tóxico, por poder ir a hacer la compra a las 11 de la mañana un martes sin pedir permiso o por poder trabajar en pijama si hoy nos da la absoluta gana.

☑️ Cómo sobrevivir a las desventajas de emprender sin volverte majareta

Si ya estás en el barro peleando con tu negocio, aquí tienes un par de trucos de supervivencia reales para que estos inconvenientes no te pasen por encima:

  • Crea un colchón de emergencia: Antes de dar el salto definitivo o durante tus primeros meses, ahorra lo equivalente a 3-6 meses de tus gastos fijos (personales y del negocio). Saber que tienes las espaldas cubiertas te quitará el 80% de la ansiedad financiera y te permitirá elegir a tus clientes en lugar de trabajar por desesperación.
  • Ponte un horario y cúmplelo a rajatabla: Trata tu negocio como si fuera una oficina real. A las 18:00 (o a la hora que tú decidas), se baja la pantalla del portátil. El mundo no se va a acabar por contestar ese email mañana a las 9:00.
  • Sal de la cueva digital: Haz networking, apúntate a un coworking un par de días a la semana o busca comunidades online de otros emprendedores. Hablar con gente que está pasando por tus mismos dramas es pura terapia.
  • No abandones la constancia: Emprender exige mucha resistencia. Al final, es exactamente igual que cuando empiezas una rutina de fuerza en casa con tus mancuernas. Las primeras tres semanas te duelen músculos que ni sabías que existían, parece que no avanzas y te planteas dejarlo. Pero si aguantas el tirón, mantienes tu entrenamiento diario y no fallas, a partir de los 21 días empiezas a ver los resultados reales y te sientes imparable. Con los negocios, la paciencia funciona igual.
  • Delega lo que te frena: En cuanto los números te lo permitan, delega lo que no sea la esencia de tu negocio. ¿Odias los números? Contrata a una gestoría. ¿No consigues visitas ni clientes y estás perdiendo horas redactando? Delega los textos de tu web para asegurarte de tener un SEO copywriting que persuada al lector y le guste a Google.

Si una de las mayores desventajas de tu negocio ahora mismo es que tienes una web que no te trae ni un solo cliente y te pasas los días sufriendo por la falta de ingresos, el problema suele estar en cómo te estás comunicando.

Tu web debería ser tu mejor comercial, trabajando en automático mientras tú descansas. Si necesitas que alguien le dé una vuelta a tus textos para que enamoren a tus clientes, eliminen la incertidumbre y te posicionen donde mereces, échale un ojo a mis servicios de copywriting. Te quitarás un peso de encima y, sobre todo, ganarás muchísima tranquilidad.

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Copywriter y redactora con mucho love por el SEO desde 2020. Mi obsesión por la perfección y los resultados hace que siempre quiera dar el 100X100 en cualquier trabajo asignado. ¿Te animas a comprobarlo?

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